Hoy fue un día de mierda. Para que yo sienta que lo fue, créeme que es porque toqué un límite. Siempre me he caracterizado por ser positivo, alegre, el que escucha y tiene una palabra… Pero mis compañeros de trabajo ser acercaron y me preguntaron: “Hussam… ¿estás bien?”.

Actualmente Chile está viviendo una situación crítica de salud mental. El 23% de la población presenta algún trastorno mental. Por si fuera poco, el 7.5% de las personas mayores de 15 años presenta depresión (y la cifra en menores va en aumento) y seguimos preocupándonos de la salud como si esta solo considerara el cuerpo. Chile en este tema es miope.

Necesitamos urgente políticas que contemplen el bienestar como pilar fundamental, desde la manera de educar, trabajar y sobre todo y no menos importante, la responsabilidad civil, re-definiendo la concepción de la salud mental como principio básico, desde los primeros años de vida. Que sea parte “de la casa”.

El NO ser conscientes de lo que nos ocurre internamente, no solo repercute en nuestro bienestar de forma negativa, sino también estoy afectando inmediatamente a mi entorno en todas las decisiones y reacciones que tenga. Por decirlo de una manera vulgar, estamos siendo egoístas. Ni pensar en la empatía…

Ojo, que cuando hablo de ser consciente no se trata de meditar todo el día, irte a un retiro espiritual o a ese viaje para buscar el interior. Nada que ver. Se trata de darte cuenta lo que estás haciendo y cómo lo estás haciendo, y ojalá que ese proceso involucre a tu entorno. Es ser empático, amable, gentil tanto contigo como con los demás. ¿Tan difícil es, en serio? ¿En qué momento nos desviamos tanto?

Hay una herramienta práctica y comprobada científicamente llamada Mindfulness. Esta práctica contemplativa requiere al menos un entrenamiento de 8 semanas para tener efectos medibles. Existen ejercicios formales e informales. Hace algunos años incursioné en el budismo, yoga y otras prácticas (en otro artículo podemos hablar de ese hermoso recorrido) hasta dar finalmente con el Mindfulness. Su nombre lo dice por sí mismo, una mente plena, tranquila, observadora y no reactiva, sino consciente que permite tomar decisiones empáticas, incluso compasivas hasta altruistas. Sin embargo, requiere un inicio, que es la parte más difícil (algo así como "el lunes parto la dieta"…), pero esto es de verdad, es algo que queda, que requiere disciplina por cierto pero créeme, y te lo digo yo que lo he vivido que, cuando conoces este camino, ya no hay vuelta atrás. Es verdad que habrán días malos y buenos, es parte del camino. Lo importante es darse cuenta y volver.

Ese día, para ser consecuente conmigo y la práctica tomé la decisión de escribir, de escribir esta experiencia y compartirla contigo. Para mi, es una forma sana de encausar ese energía que quería salir en algún minuto sin control. Cuando me di cuenta lo que estaba ocurriendo, pude cambiar la manera en que ese día terminó. Parar, observar, respirar, dirigir y actuar, evitando reaccionar. Cuando hagas el curso, entenderás esas 5 etapas en profundidad. 

Te invito a este curso que se dictará el día 2 de abril (8 semanas) con una profesional del tema Catherine Andreu, Biotecnóloga Molecular y PhD en Neurociencias. Tengo la suerte de ser su amigo desde la infancia. Aprovecho Cathy de darte las gracias por todo esto. Quizás sin habernos cruzado, hoy no estaría escribiendo esto.

Fuentes para respaldar los números mencionados:

  • https://www.eldefinido.cl/actualidad/pais/9647/El-23-de-las-enfermedades-en-Chile-son-mentales-Que-estamos-haciendo-al-respecto-/

  • https://www.minsal.cl/portal/url/item/71e6341aec4aaae2e04001011f017bae.pdf

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