La mañana de hoy comenzó con un gran desayuno junto a un gran amigo, le llamaremos Luis. Me da risa juntarme con el porque siempre dice “Estoy relajado, super tranquilo” pero siempre sale de una y se enrolla en otra. Dicen además que todos los que nos rodean son un reflejo de nosotros, por algo a medida que evolucionamos vamos actualizando la canasta de amistades, ya sea dejando relaciones atrás o simplemente conociendo a nuevas personas.

¿Habrán relaciones para toda la vida? Una vez una amiga me respondió "Si todo lo que nos ocurre tiene un inicio y un fin, ¿por qué creer algo será eterno? Todo evoluciona" No supe responderle. Bueno, más adelante hablaremos de eso. Habrá un capítulo dedicado.

Luego de eso, como es habitual los días Domingo fui a almorzar a la casa de mis abuelos. Comimos unas maravillosas empanadas, humitas y ensaladas. ¿Extraña mezcla no? Más extraño sería la conversación que tendría después con mi padre. Llegamos en auto a mi casa, se estaciona y tuvimos una de esas conversaciones que te pillan cuando menos la esperas. Venía el contándome sus problemas como lo es habitual cada vez que puede. Le pregunté ¿Qué problemas crees que tienes que te ocasionan tanto drama? Me respondió “Son pocos la verdad, el crédito del banco, otras deudas y bueno mi relación” Respiré profundo y le dije: “¿Por qué adjudicas tus problemas a cosas externas? ¿Por qué no te detienes un momento a sentir lo que te duele o afecta?” De pasar de un estado exaltado, su voz se tranquilizó. Se mostró vulnerable y a medida que conversábamos sus ojos comenzaron a cerrarse. Su ego no le quería permitir ver una realidad diferente.

Hoy lo amo y acepto profundamente. A nadie le enseñan a ser padre.

Me recriminó que no lo haya apoyado en su empresa con la parte digital. Recuerdo que una vez me pidió ayuda, lo quise ayudar pero no quería invertir ni arriesgarse, hasta ahí quedó. Me empezó a contar una historia de que tenia un amigo en Chillán (Sur de Chile) y que su hijo lo ayudaba siempre en el negocio, sin pedirle nada a cambio. Yo le dije “Papá, cada familia es un universo diferente”. Imagínate, nos separamos cerca de 8 años, luego quise reencontrarme con el y comencé a escribir un nuevo presente. Hoy lo amo y acepto profundamente. A nadie le enseñan a ser padre.

Me confesó que se relajaba cuando viaja al sur, siente otro aire, la energía de las gente es distinta, puede pensar en el y estar tranquilo. Le respondí “Papá, lo más difícil es viajar hacia el interior. Cuando ahí encuentres tu paz, tu vida cambiará” Quedarse en casa, en ti, observando lo que sucede creo que es el viaje más enriquecedor que podrás tener.

Luego de un momento, no me preocupó más lo que él pensara de mi. Estaba preparado.

Al final me atreví y ¡le hice una sesión de EFT! El EFT es una técnica de liberación emocional, también conocida como Tapping. Comenzó riéndose, un buen indicio de relajo. Siguió mis pasos a cabalidad, pero yo estaba muy nervioso, tartamudeaba más de lo habitual. Por mi mente pensaba “¿Qué estoy haciendo? ¿Seré capaz de convencer a mi padre de esto?” Mientras que al mismo tiempo aplicaba la técnica. Luego de un momento, no me preocupó más lo que él pensara de mi. Estaba preparado. Así, fue como me concentré en mi, dejé de lado las preocupaciones y disfruté haciendole EFT. Al final le pregunté “Y bueno, al comienzo de la sesión me dijiste que de 1 a 10 tu dolor era un 10 con respecto a que tu hayas luchado por mi y yo no por ti… Ahora, ¿cuánto es? Bajó a 6, me respondió” Misión cumplida, por ahora.

¿Será que no pudo hacer lo que realmente quiso a mi edad?

Para terminar el día, mi vecino que cumplía 40 me invitó a su cumpleaños. Era el, su señora, dos hijos y otra pareja amiga de ellos con sus dos hijos también, y yo. Sentía que el destino me daba señales de que pronto conocería a una mujer y tendría dos hijos jajaja. El amigo de el me pregunta ¿Qué edad tienes? Le respondo 28. Respira profundo, da un suspiro y dice “Qué envidia…” Me quedé reflexivo por un momento y pensé “¿Será que no pudo hacer lo que realmente quiso a mi edad?”. Estoy seguro que tengo algo que aprender de mi vecino, a veces compartimos unos vinos y unas partidas de ajedrez. Lo seguiré descubriendo.

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