Había una vez...

Un niño llamado Hussam Sufan que era tartamudo, que no entendía bien por qué no podía hablar con fluidez. Estaba en el colegio, cuando optó por no dar más presentaciones orales. Sudaba cada vez que alguien le preguntaba algo; la ansiedad se multiplicaba por mil.

Un día comencé a visualizarme hablando de manera fluida, sentía que vibraba en esa realidad que pensaba. Sabía que lo podía lograr.

Fue entonces cuando un día nada más me importó que el momento presente, que no tenía que preocuparme más por cómo me verían los demás. Y decidí mirar cara a cara mi máximo miedo hasta ese minuto, aceptarme.

Hoy me atrevo a mirarme, reconocerme y reírme de lo que me pasa. Aprendí a relacionarme de mejor manera conmigo. Gracias a lo que creía que eran mis debilidades, hoy son mis fortalezas.

Por eso, quiero compartir este viaje contigo. Porque quiero vivir en un mundo más amable, con menos odio y más empatía. Es cosa de que tomes la decisión...