Cuando era niña, alrededor de los 8 años recuerdo que en mi barrio vivia un muchacho con capacidades diferentes. Casi no emitia palabras. Siempre trataba de que los niños no se burlaran de el. El solo agradecia con una sonrisa. Cuando llego el momento de ir a la Universidad, hablé con la tia de una compañera del secundario, que es fonoaudiologa. Le pregunté que tipo de reeducación hacía, recordando a aquel muchacho.

Estudié y me recibí de fonoaudióloga especializada en afasias en niños y adultos. Trabajé muchos años. Hace poco me especialice en disfluencia. Fue una de las mejores decisiones de mi vida. No hay mejor regalo que un adulto diga, esta semana no me trabé. Que un niño diga, mis amigos ya no me dicen que me trabo.

Dentro de todos los pasos en este camino, les propongo a mis pacientes disfluente la maravillosa experiencia de meditar, visualizar, respirar. Enlentecer el discurso. Fluir al fin y al cabo.
 Laura Cavallaro, 59 años. Buenos Aires, Argentina.

Laura Cavallaro, 59 años.
Buenos Aires, Argentina.

Los disfluentes pueden compartir con los que los escuchan que tienen una pequeña dificultad y que eso no implica tener una disminucion intelectual y que calmarse, cosa que le dicen las personas que no les dan tiempo a expresarse, no es la solución. Sentirse respetado en la sociedad va a ser la principal meta.

Yo estare para que sea posible!!!

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